Sara Facio

Juan Mattio.-

Un matrimonio que apropió a un bebé recién nacido en 1978 fue condenado el martes pasado a seis años de prisión. La mujer que se los entregó ilegalmente obtuvo la misma pena. Unas horas antes de escuchar el veredicto, los tres imputados dijeron sus últimas palabras: “En mi afán de ser madre hice las cosas mal, pero eso no me convierte en una genocida”, declaró Cristina Mariñelarena. “Le pido al tribunal que cuide a mi hijo, que cuide a Hilario”, agregó, en referencia a Federico Pereyra Cagnola, hijo de Liliana Pereyra y Eduardo Cagnola, ambos desaparecidos. Los jueces decidieron que se destruya la partida de Hilario Bacca y que se genere una nueva, con la verdadera identidad del joven, que tiene 34 años. Como el fallo no está firme, los condenados salieron caminando de la sala. Libres. El lunes próximo el tribunal leerá los fundamentos del fallo.

Liliana Pereyra y Eduardo Cagnola, los padres de Federico, habían comenzado su militancia en la Juventud Universitaria Peronista y terminaron ingresando a Montonero. En 1977 se mudaron a Mar del Plata. El 5 de octubre de ese año fueron detenidos y trasladados a la Base Naval de Buzos Tácticos de esa ciudad. Liliana estaba embarazada de cinco meses. En febrero de 1978 dio a luz a un varón en la maternidad clandestina de ESMA. Después la devolvieron a la Base de Buzos en Mar del Plata, donde fue asesinada. El Equipo Argentino de Antropólogos Forenses exhumó sus restos en 1985.

El teniente coronel del Ejército Guillermo Minicucci fue enlace entre la ESMA y los centros clandestinos El Banco y El Olimpo. Fue él quien se llevó a Federico a su casa. Su mujer, Inés Lugnes, se lo había prometido a su amiga Cristina Mariñelarena. Durante el juicio, que empezó el 8 de febrero, se supo que José Bacca, marido de Mariñelarena, encaró a Minicucci en los primeros años de la década del ‘80 para preguntarle sobre la procedencia del bebé que le habían entregado en el 78. “Es hijo de subversivos”, le respondió Minicucci.

 El 9 de septiembre de 2008, después de una larga investigación, el juez Jorge Ballesteros anunció que Hilario Bacca era, en realidad, Federico Pereyra. Fue el nieto número 95 recuperado.

En el juicio se escuchó la declaración de la hija biológica del matrimonio. Constanza Bacca reconoció que “había una irregularidad” en la adopción de Federico”. Y dijo “entender las razones de las Abuelas, de la familia biológica”, en referencia a la inscripción fraguada del bebé que hizo su madre a pocos días de tenerlo en la casa.

La audiencia del martes, que empezó una hora y media después de lo previsto, encontró un grupo de militantes y allegados a las organizaciones de derechos humanos en el hall del subsuelo, en Cómodoro Py. Mientras que los familiares de los tres imputados esperaban afuera. Miguel Ángel Pierri, abogado del matrimonio, comía bizcochitos Don Satur rodeados de un par de mujeres rubias, con anteojos de sol. Los gestos del grupo delataban ansiedad y nervios.

Adentro, los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo, María Inés Bedia y Alan Iud, se mezclaban con las treinta de personas que se habían acercado para escuchar la sentencia. Tomando mate esperaban que se abriera la puerta de la sala de audiencia.

 A las dos y media de la tarde, los jueces del Tribunal Oral Federal N° 4 ingresaron a la sala. José Bacca, al entrar, miró el vidrio que dividía al público de los abogados, jueces e imputados. Del otro lado los militantes de organismos de derechos humanos que, en un principio se habían sentado en ambos lados de la sala, decidieron reunirse solo en el costado izquierdo cuando vieron sentarse en el derecho los familiares de los imputados.

Los jueces del tribunal, Néstor Guillermo Costabel, Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia dieron la palabra a los imputados. No hubo grandes discursos y todo terminó rápido. “En mi afán de ser madre hice las cosas mal, pero eso no me convierte en una genocida” dijo Mariñelarena, la primera en hablar. “Le pido al tribunal que cuide a mi hijo, que cuide a Hilario”. Su marido afirmó que creía en la justicia: “Hemos dicho la pura verdad. Pudimos habernos equivocados, sobre todo en la forma, pero que nos traten como genocidas es algo que me llega al corazón. Fueron tiempos muy difíciles. Años atrás sabemos que no era fácil decir la verdad”. Las palabras trastabillaban en la voz de Bacca. “Hoy Hilario es un hombre de bien. Nosotros lo educamos y le dimos el amor. Lo demás lo traía él, era genético”, dijo como cierre. Lugones, condenada como entregadora, no quiso declarar.

Poco antes de las 18 llegó la sentencia. Dejó un sabor amargo en las querellas y en la abuela materna de Federico, Jorgelina “Coqui” Azzarri de Pereyra, una de las referentes de Abuelas en La Plata. Ese organismo había pedido al tribunal una pena de 13 años para el matrimonio y de 11 años para Lugones. La fiscalía, en cambio, pidió una pena de 9 años para Bacca y Mariñelarena, y 6 años para Lugones.

Maria Julia: el rumbo perdido

Publicado: 13 abril 2013 en Crónicas, Politica
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Un cuadro impresionista del menemismo clásico

Larry Fink

Juan Mattio.-

– El proceso perdió el rumbo.- Con estas palabras empezó el alegato de Pamela Biserier, abogada de María Julia Alsogaray.

Los colaboradores del fiscal Mauricio Viera comentaron algo y sonrieron.

La audiencia, que empezó una hora después de lo previsto, se centró en el alegato de la defensa. Cuando los jueces se sentaron en el estrado, la defensa todavía no había entrado a la sala.

– ¿Estamos en condiciones? – Preguntó José Martínez Sobrino, presidente del tribunal. Biserier, sus colaboradres y María Julia recién se estaban sentando.

El tribunal, antes de concederle la palabra a la defensa, aclaró que habrá una nueva audiencia el próximo jueves a las diez de la mañana.

Biserier, en un alegato de dos horas, pidió la prescripción del juicio por considerar que ya se habían cumplido los plazos establecidos por el código procesal. Además encontró dos motivos para la nulidad absoluta del juicio y, por tanto, el sobreseimiento de su defendida. Y, de no dar lugar a todo lo anterior, reclamó la absolución en la causa de “Manejo del fuego” por considerar que la carga probatoria presentada no alcanzaba ni “para un sumario administrativo”

María Julia con la mano en la cabeza, los ojos cerrados y el gesto consternado, escuchaba a su abogada. “Nosotros habíamos advertido que para los primeros días de abril, en el aniversario de la muerte de su padre, la ingeniera Alsogaray suele tener este tipo de sintomatologías.”

El 10 de abril la defensa presentó un escrito donde solicitaba la prescripción de la causa y en la audiencia de hoy volvió a reiterar el pedido. “La justicia demora por problemas propios de la justicia. La falta de recursos humanos, sobrecarga de los tribunales, etc. Nosotros comprendemos, pero nada de esto es culpa de mi defendida. Pido que se declare extinguida la acción por prescripción y quede sobreseída la ingeniera Alsogaray”

María Julia leía las copias que el secretario del juzgado había acercado al escritorio de la defensa. Después se miró el esmalte de las uñas. Su abogada seguía hablando.

Justificó dos pedidos de nulidades. El primero desde el 4 de abril, cuando los jueces le negaron a la defensa la posibilidad de contar con dos testigos. César Miguel y Enrique Campos, ambos intendentes en municipios del circuito de los siete lagos en 1996. Y esta ausencia comprometía el derecho a la defensa de María Julia.

La segunda nulidad es por la audiencia del lunes 8 de abril que se realizó en la casa de la imputada. “El tribunal con quince personas irrumpió en el domicilio de la señora Alsogaray cuando ella estaba en estado de convalecencia. Los médicos forenses dijeron que no estaba en condiciones de comparecer verbalmente. Los jueces preguntaron si podían hacerlo de forma escrita y los médicos accedieron. Tuvo que cambiarse la ropa de cama con la que la sorprendieron.”

María Julia  tosió. Tomó agua de un vasito térmico blanco. Comió una pastilla Halls y cerró los ojos. Su abogada siguió, entonces, el alegato.

Biserier argumentó que así se perdió el carácter público de la audiencia, garantía procesal a favor del imputado, dado que el tribunal hizo “un juicio privado. Con un alto nivel de violencia sobre la ingeniera. Fatigada, en malas condiciones, presionada, fue acusada en el living de su casa, en su propia mesa.” Y alegó que el proceso estuvo lleno de irregularidades, motivadas por la premura del tribunal de alcanzar el tiempo que ellos mismos se habían fijado: 9 de abril, día de prescripción para la causa de “Manejo del fuego”.

Por último habló de la causa. La abogada dijo que el fiscal creyó ver un delito, pero el debate demostró que lo único que hubo fue un sinfín de irregularidades administrativas. “Este juicio tiene muchos ingredientes de politización.”

Recordó que se están juzgando hechos de 1996 lo que hacía natural la falta de memoria de los testigos 17 años después. “El proceso está descontextualizado, ¿Qué sucedía en la administración pública en aquél momento? Es muy difícil juzgar sin el contexto social y político”.

Mientras María Julia se tocaba sus aritos dorados, Pamela Biserier, que es también defensora oficial en el juicio del Plan Cóndor, terminó diciendo que durante el juicio no se había logrado probar el delito supuesto y tampoco se llegó a quebrar el principio de inocencia. Por lo tanto pidió la absolución de su defendida. El tribunal dará lugar a las réplicas de la fiscalía y la querella el próximo jueves.

Y pronto la ingeniera Alsogaray deberá enfrentar otros seis juicios, todos en el Tribunal Oral Federal N° 6, todos con la misma abogada defensora, todos con un denominador común: la sospecha de corrupción en su gestión.

 

Agustín Víctor Casasola

Juan Mattio-

“Yo no puedo hacer el juicio en estas condiciones.” Dijo el juez Rodolfo Goerner. “Le pido a la defensa que salga a la calle y hable con los manifestantes para que hagan silencio o nos vamos a tener que trasladar a la sala del fondo.”

Una sala pequeña, sin un solo asiento libre entre los 35 disponibles. Con ventanas que dan directo a la calle Paraguay, donde se concentraron los manifestantes de diferentes agrupaciones y los integrantes de la comisión interna del Hospital Garrahan. Pedían, con cantos, discursos y gritos, que se absolviera a los cuatro trabajadores acusados de amenazar a dos inspectores del Ministerio de Trabajo. El hecho ocurrió en junio de 2005 y ayer fue la primera audiencia del juicio.

Gustavo Lerer, bioquímico, imputado en la causa, delegado de ATE; se levantó de su asiento y salió. Desde la sala de audiencia se escuchó cómo sometió a votación la decisión entre los más 200 manifestantes.

– ¿Están de acuerdo compañeros? –

El silencio repentino de los bombos y cantitos dejó en claro que sí, que estaban de acuerdo.

Volvió a entrar, vestido con su impecable guardapolvo blanco, el mismo que llevaban todos los imputados, y le informó al tribunal la decisión de la asamblea relámpago que acababa de realizar.

– Los compañeros están de acuerdo en hacer silencio. Pero piden comprensión porque habrá momentos de mayor ebullición.-

– Vamos a tener varios cuartos intermedios para que puedan manifestarse.- Contestó el juez.

El 27 de julio de 2005 cuatro inspectores del Ministerio de Trabajo recorrieron el Garrahan con una lista en la mano. Se separaron en parejas. Los trabajadores estaban en huelga y la dirección del hospital había anotado los nombres comprometidos en la guardia mínima.

En la indagatoria, Lerer negó que alguien hubiera amenazado de muerte a la funcionaria. El bioquímico trabaja hace 20 años en el Garrahan, tiene 52 y es parte de la comisión interna desde el 2004. Hizo un largo recorrido por todo el plan de lucha que los trabajadores del hospital llevaron adelante en el año 2005 y que terminó con un aumento de sueldo del 50%. Los sueldos del hospital estaban congelados desde 1991.

“Las enfermeras tenían que trabajar 17 horas de corrido para cobrar horas extras y llegar a fin de mes.” Declaró Lerer. “La dirección del hospital nos llevó a descuento por los días de paro. Nuestra reacción fue armar un comité de solidaridad. Los primeros en solidarizarse fueron los trabajadores de Zanón que nos dieron 10 mil pesos. Pero lo que más nos conmovió fue que los piqueteros, compañeros sin trabajo que cobraban 150 pesos por el Plan Trabajar, aportaron al fondo de huelga.” Lerer no pudo evitar las lágrimas y pidió unos segundos al tribunal. “Nuestra lucha es por el hospital público.”

Toda la sala lo aplaudió al terminar.

 “Estoy incómodo de estar sentado acá.” Fueron las primeras palabras de Edgardo García, enfermero de resonancia magnética nuclear. “No encuentro sentido a la acusación. El sentido de mi vida es la defensa del hospital público y me siento orgulloso de eso.”

Con 30 años de experiencia en neonatología, García contó el estado del Garrahan en el 2004. Se morían 55 nenes sobre mil nacimientos. Las enfermeras trabajaban 11 horas promedio todos los días y sin franco. Hacía 14 años que no había aumentos. El hospital se inundaba. En la sala de cuidados intensivos se tenían que desalojar camas cuando llovía. El único resonador nuclear magnético con el que cuenta la salud pública, estuvo guardado 4 años en un container.

“Tardamos 6 meses en convencer a los compañeros para hacer el paro porque les preocupaban los pacientes.” Contó García emocionado. “En asamblea discutimos cómo hacer la huelga sin descuidar a nadie. Y eso está demostrado en la comisión de 80 padres con sus hijos internados en el hospital que apoyaban nuestra lucha.” En este punto ya no pudo contener el llanto y el silencio en la sala fue absoluto.

Los trabajadores en huelga fueron acusados ante la justicia de robarse una resma de papel, de abandono de persona y ahora enfrentan el juicio por amenazas. En el caso de la resma, la causa no llegó a juicio. Y otro tribunal encontró que la figura de abandono de persona no tenía relación con lo ocurrido. Alicia Iermini, del Juzgado de Instrucción N° 48 revocó dos veces la falta de mérito y el sobreseimiento en esta causa.  También se comprobó que desde la dirección del hospital se había pagado al padre de un nene internado 500 pesos para que dijera, frente a las cámaras, que a su hijo no se lo operaba a causa de la huelga. Y se supone que había precio fijo para los padres que accedieran a hacer estas denuncias en público.

“La campaña mediática fue muy dura con nosotros.” Dijo García. “De hecho nadie debe recordar que el primer trasplante de corazón exitoso en el Garrahan se hizo durante la huelga. ¿De qué nos podemos arrepentir?”

La tercera imputada en declarar fue la enfermera del área oncológica Adriana Agüero. Lleva trabajando 19 años en el hospital y tiene 25 años de experiencia como enfermera. Cuando se sentó frente al tribunal ya tenía lágrimas en los ojos.

“Quiero dejar en claro que nunca amenacé de muerte a nadie. Soy una trabajadora de la salud, yo defiendo la vida”  Digo Agüero. Y después le preguntó a los jueces: “¿Por qué estoy sentada acá? Cuando di el examen de ingreso, pensé: estoy entrando al hospital más importante del país. Y vi muchas cosas. En ese mismo hospital se pagó 4 mil pesos para pintar un pasillo. 4 mil pesos. Y no veo a ningún funcionario sentado acá, en el banquillo de los acusados.”

Según había denunciado Iris Moyano, una de las inspectoras del ministerio, un grupo de trabajadores la enfrentó en el centro quirúrgico y le dijo: “Vos sos la buchona del ministerio y venís acá a cagar a los laburantes.” Después un trabajador la habría empujado. Ella y su compañero, Sergio Neira se fueron corriendo a la dirección del hospital y se encerraron ahí con el director durante una hora y media, mientras los trabajadores cantaban y gritaban en la puerta.

En su testimonio de ayer Iris Moyano declaró que no quería hacer la denuncia y que la realizó por una orden de Noemí Rial, viceministra de trabajo, una semana después de su recorrida por el hospital. La defensa pidió al tribunal que citara a la funcionaria para saber el motivo de la directiva.

En el Tribunal Oral Criminal N° 29, el mismo que tiene parado el juicio al Comisario Esposito, por el homicidio de Walter Bulacio en 1991, inició el lunes el juicio a cuatro trabajadores del Hospital Garrahan. La causa por Amenazas Coactivas a dos inspectores del Ministerio de Trabajo, había alcanzado la falta de mérito pero la Cámara del Crimen revocó la medida. La segunda audiencia fue ayer y declararon el director médico, el de enfermería y el adjunto del hospital.

brassai

“Ningún otro género,como el policial, ha estructurado tan raigalmente el sistema de la ficción argentina a  lo largo de este siglo. Y si pensamos el origen de nuestra prosa en Facundo y El Matadero bien podríamos extender el juicio a todo su desarrollo.

Se me dirá que personajes como Larreta o Mallea no lo cultivaron; lo que me obligaría a reforzar mi afirmación con alguna muletilla, cual el buen sistema o el auténtico. Prefiero señalar que la marca del relato policial es indeleble en escritores como Borges o Walsh; que si bien para muchos otros el género ha supuesto recuperaciones parciales y/o esporádicas de sus elementos configuradores, su huella también es visible y, no pocas veces, profunda. Diré más, a quienes lo han repudiado o pasado a su lado con desdén, así les fue, así escribieron…”

Del Prólogo a la Antología de Cuentos policiales argentinos

Un cuadro impresionista del menemismo clásico

Larry Fink

Juan Mattio.-

En el marco del segundo juicio oral que enfrenta María Julia Alsogaray, el miércoles 27 de marzo declararon dos testigos claves. En el 2005 fue condenada a tres años de prisión por enriquecimiento ilícito. Ahora está imputada por negociaciones incompatibles con la función pública. Se investigan 13 contratos de planes de promoción del “Plan Manejo del Fuego”. El delito que se le imputa tiene una causa prevista de entre 1 y 6 años de prisión. Y esta vez serán de cumplimiento efectivo ya que tiene antecedentes.

La audiencia empezó después de las 10 de la mañana. El presidente del tribunal explicó que la demora se debía a problemas de tránsito. María Julia deslizó una sonrisa. Sería uno de los pocos gestos que se permitiría en toda la jornada. La ex funcionaria de 70 años llevó pañuelo de seda al cuello, aros de oro, peinado de coiffeur. Y se mantuvo impenetrable durante los testimonios.

Antes que los jueces del Tribunal Oral Criminal Federal N° 6 pudieran llamar a los testigos, la abogada defensora pidió la palabra. Pamela Biserier, que ya acompañó a María julia en el juicio del 2005, pidió que se repusiera la próxima fecha de audiencia.

– En primer lugar- dijo. – porque la cédula de notificación no tiene fundamento para la convocatoria del 2 de abril, que es feriado nacional. –

A la ex Secretaria de Medio Ambiente la esperan otros dos juicios en el mismo juzgado. Las causas no se unificaron para evitar que prescribieran en abril de este año la imputación actual. El tribunal se comprometió al iniciar el proceso a dictar sentencia a fin de este mes o principio del otro.

– Pero hay un motivo más importante.-  dijo Biserier-  El 1 de abril se cumplen ocho años de la muerte de Álvaro Alsogaray, el padre de la imputada. Hace ocho años este mismo tribunal no le permitió asistir a la ceremonia velatoria completa y solo le otorgó 5 horas de visita. Eso dejó marcas en la memoria y emociones de mi defendida que todavía tienen secuelas. – La abogada miraba al fiscal buscando convencerlo con sus argumentos. – Mi defendida me preguntaba ayer: ¿Cómo es posible que muerto mi padre, con su cuerpo todavía caliente, este tribunal no me otorgara un permiso excepcional y ahora me convoque excepcionalmente a una audiencia un día feriado?  Y yo creo que es una pregunta muy justa.-

La imagen de Álvaro Alsogaray siendo sepultado en el cementerio de la Recoleta en ausencia de su hija fue usada varias veces por la defensa. María Julia siguió impávida y tanto la fiscalía como la querella rechazaron la reposición por encontrarla infundada.

El primer testigo, pedido por la querella, fue Enrique Kaplan. El ex peluquero del Menem, que llegó a ser Secretario de Ceremonial de presidencia, empezó declarando que era enemigo íntimo de María Julia y amigo personal del ex presidente. Su puesto en el organismo que conducía Alsogaray era de Subsecretario de Medio Ambiente, lo que lo convertía en el segundo de la Ingeniera.

– Yo pedí la renuncia varias veces. – Dijo- Pero siempre me convencieron para que vuelva. –

En mayo de 1996 desde un área que se encontraba bajo su responsabilidad, se contrató a la empresa AB Difusión S.A. y a Ricardo Rubén Morini, Carlos Alberto Azzariti y Rolando Oscar Baro. La hipótesis que maneja la justicia es que se desdoblaron las contrataciones para no superar los 100.000 pesos y evitar ir a licitación.

Kaplan dijo no conocer a ninguno de ellos, ni haber oído hablar de esa empresa. Sin embargo reconoció su firma en el expediente por el cual se dio curso a las contrataciones.

– Quise renunciar. – Repitió el testigo varias veces. – Llegué a irme una semana. Pero me llamaron de presidencia y me dijeron que el presidente quería verme. –

Se encontró con Menem en la quinta de Olivos y después de una breve entrevista, volvió a su puesto.

Hasta que el 28 de enero de 1999, día de su cumpleaños, cuando encontró tres avisos del llamadas perdidas en su Movicom. El presidente quería felicitarlo.

– Quiero pedirte un regalo, Carlos.-

– Lo que quieras.-

– Liberame de seguir con la Ingeniera.-

Recién entonces le aceptaron la renuncia y nunca más volvió a desempeñarse como funcionario público.

El segundo testigo de la mañana fue Alberto Noé Carballo. El coordinador del “Plan Manejo del Fuego” contó que llegó al cargo de la mano de Sergio Fedrovisky, parte del equipo de prensa de María Julia y probable contacto con los empresarios contratados de forma irregular. Su tarea en el organismo, dijo, fue solo operativa. Calmar los conflictos que en cada provincia estallaban alrededor de los incendios forestales. Acordar con cada gobernador la estrategia, equipar a los bomberos y, sólo en última instancia, armar campañas de concientización.

– “El fuego está en tus manos” –  Dijo – Con ese slogan pensábamos explicarle a la gente que los incendios dependen del descuido de los seres humanos. Yo salí a repartir folletos con la Reina de la Nieve y el intendente de Bariloche para calmar a la gente. –

Reconoció que contaba con escasos recursos económicos y que fueron sus contactos en las Fuerzas Armadas los que permitieron llevar adelante parte del plan. Cuando el presidente del tribunal le preguntó cómo había llegado a su primer puesto como Subdirector de Relaciones Institucionales respondió que conocía a la Directora de su militancia en la UCD.

El fiscal pidió que se le mostraran las fojas de los expedientes que se abrieron para las contrataciones. Tanto en el pedido de la empresa como en las contrataciones individuales, Carballo reconoció su firma. No pudo explicar cómo había firmado un pedido de contratación individual sin conocer ni haber visto nunca a los contratados.

–  Era todo muy sui generis.- Justificó.

Milton Green
Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso…

Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!

Willy Ronis

 

La represión en Sala Alberdi también mostró una serie de operaciones policiales de la Metropolitana que terminaron en desbordes. El desalojo violento en Parque Centenario, la intervención en el corte de la calle Illia donde se vio policías tirando piedras contra los vecinos, el levante de los manteros en calle Florida con efectivos armados. Se dice que esta manera de operar empezó con la llegada de Ricardo Pedace. Allegados al subjefe de la Metropolitana, lo describen como un hombre lleno de avidez por el poder y obsesionado por darse visibilidad en los medios. El ex jefe de custodios de Eduardo Duhalde, figura influyente dentro de la Policía Federal, terminó sus días en esa fuerza como Secretario General. Cuando Nilda Garré decidió relevar a Néstor Valleca, quien comandaba la policía, se fueron detrás de él 13 superintentendes y varios comisarios mayores. Entre ellos, Pedace.